Para que se calmen les dejo una receta para hacer una buena pija digo pizza
Cómo preparar la mejor pizza casera
Ingredientes
- Un bol/cuenco grande
- Una báscula o un medidor de cantidades
- Plástico film
- Un paño limpio
- Papel de hornear
- Para ser más “profesionales”, vendría bien una rasqueta/cortador de masa (suele ser de plástico, muy barata), un pulverizador de aceite y para el horneado, una piedra de hornear, que nos ayudará a aumentar la temperatura que reciba la masa.
- Ingredientes básicos para una pizza: 1 kg de harina de trigo de fuerza
- 560 ml litro de agua fría
- 25 g. de sal
- 25 ml de aceite de oliva virgen extra
- 14 g. de levadura fresca de panadero o bien levadura en grano liofilizada de panadería (5 g)
Antes de nada, un poco de planificación
Preparar una buena pizza en casa no puede ser motivo de la improvisación o de un impulso. Es necesario decidir con tiempo cuando la vamos a degustar, que ingredientes vamos a utilizar y también cuantos comensales vamos a ser.
Tened en cuenta que el proceso de amasado y levedado de la masa os llevará al menos 2 horas, por lo que no os recomiendo andar con prisas. Por lo tanto, dejad los antojos repentinos para otro momento y planificad con un tiempo prudencial vuestra pizza casera.
Qué materiales vamos a necesitar
En principio no necesitaremos nada muy específico. Con los utensilios que solemos tener en casa podremos salir airosos. Y el horno, pues con el convencional también nos apañaremos.
Una lista básica de necesidades sería:
- Un bol/cuenco grande
- Una báscula o un medidor de cantidades
- Plástico film
- Un paño limpio
- Papel de hornear
- Para ser más “profesionales”, vendría bien una rasqueta/cortador de masa (suele ser de plástico, muy barata), un pulverizador de aceite y para el horneado, una piedra de hornear, que nos ayudará a aumentar la temperatura que reciba la masa.
Los ingredientes básicos para la pizza
La
masa de pizza se prepara con ingredientes muy básicos, que tenemos siempre en casa: harina, agua, levadura, sal y aceite de oliva virgen extra.
- La calidad y “fuerza” de la harina de fuerza es un punto clave. Entre una y otra marca hay grandes diferencias, por lo que en la medida de lo posible, intentad usar una harina de fuerza de calidad.
- Estas harinas “de fuerza”, con más aporte de gluten, van a favorecer el manejo de la masa, que será más elástica, tierna y suave. También son adecuadas para el correcto crecimiento de la masa en el proceso de reposo o levedado. Las harinas convencionales, más flojas, nos darán peores resultados.
- En casa podéis experimentar con una mezcla de harinas, utilizando un 10% de harina integral o de otro tipo, para darle un toque personalizado.
- En cuanto a la levadura, se puede usar seca de panadería o fresca, aunque siempre respetando las proporciones adecuadas: para 1 kilo de harina de fuerza, se usarán 8 gr. de levadura seca o 25 gr. de la fresca.
Importante: para la masa de pizza, no utilicéis levaduras químicas en polvo (tipo Royal). Éstas son gasificantes, y solo actúan en el proceso de horneado, por lo que la masa no crecerá durante el reposado. Esto es perfecto para bizcochos, pero no para masas.
- El agua influirá en el sabor de la masa, por lo que si el agua que tenéis en casa no os convence o tiene algún tipo de sabor, lo recomendable es emplear agua mineral embotellada.
- Finalmente, el aceite mejor de calidad, que sea de oliva y virgen extra. Le aportará un sabor suave y especial a la masa.
Nos ponemos manos a la masa
- La superficie de trabajo debe de ser amplia, estar limpia y despejada de elementos que no vayamos a necesitar. Tened todos los ingredientes y utensilios bien a mano. Un mesado de mármol, piedra o similar, es la superficie perfecta para preparar nuestra masa.
- Antes de comenzar, leemos bien los pasos a seguir, para no ir luego improvisando sobre la marcha. Pesamos todos los ingredientes y los disponemos en la zona de trabajo.
- El primer paso es siempre disponer la harina en un bol grande, hacemos un hueco en el medio, y vertemos el agua más la levadura disuelta. A continuación el aceite, y finalmente la sal. Mezclamos con una cuchara, sin amasar y tapamos con film transparente
- Si no vamos a trabajar con ella al momento, podemos dejarla en la nevera, entre 1 y 3 horas, para que vaya “engordando”. Si estamos en verano o en una zona cálida, bastará con una hora. Cuando se acerque el momento de trabajarla, sacarla un tiempo antes del frío, para que coja temperatura ambiente.
- Volviendo al punto anterior, seguimos removiendo con la cuchara, hasta que comprobamos como va cogiendo cuerpo. Una mezcla pegajosa pero con cierta firmeza.
- Echamos bastante harina en la encimera, sacamos la masa del bol y la trabajaremos con las manos. Para que no se nos pegue demasiado, podéis mojar las manos con agua fría.
- Comenzamos a amasar con las manos. La estiraremos como un churro, y luego la retorcemos en espiral varias veces. Volvemos a juntar y repetimos el proceso. Poco a poco la masa irá cogiendo elasticidad y será más manejable.
- Durante el proceso, añadiremos un poco de harina, según nos la pida la masa. Pero tampoco se debe de abusar, con unos 100 gr. a mayores nos llegará para trabajar la masa de 1 kilo. La medid correcta diría que es “hasta que la harina no se pegue a las manos”.
- Amasamos durante 10/12 minutos, hasta que comprobamos que la masa es homogénea y elástica. Hacemos una bola, y la pasamos de nuevo al bol, que previamente enharinamos. Tapad con un paño limpio (de algodón) y dejad reposar al menos 1 hora, hasta que aumente el doble su tamaño.
Estirar la masa
- Para saber en qué momento está lista, yo utilizo el siguiente truco: presiono la masa con un dedo, y si vuelve a su posición original, significa que la masa está en su punto para preparar la pizza.
- Con las cantidades os dará para varias unidades. Por ejemplo, con una bola de 250 gr. os da para una pizza para 2 personas. La masa puede congelarse sin problema.
- Envolvedla en film transparente, y descongeladla 24h antes, cuando queráis utilizarla.
- Cuando vayáis a estirar la masa, no utilicéis el rodillo. Enharinad bien las manos y estirad la masa con la ayuda de las palmas, con cuidado de no romperla.
- Poco a poco le daréis la forma redonda (o cuadrada), y con los dedos se contorna con un borde. Para los más avezados, podéis probad a lanzar la masa hacia arriba y volver a recogerla con los puños, al puro estilo de una auténtica pizzería.
La cobertura de la masa de pizza
- Mientras nuestra masa crece durante la fermentación, es momento de ir preparando los ingredientes que vamos a utilizar en nuestra pizza. Necesitamos hacer una “mise en place” que nos permita luego completar la pizza sin demoras.
- Elegidos los ingredientes, los lavaremos y cortaremos, según sea necesario. La calidad de los mismos será importante para el resultado final.
- Escoged combinaciones de ingredientes que casen bien entre ellos, y no utilicéis demasiados. Mi recomendación es no emplear más de 4/5 ingredientes para la cobertura.
- Sobre la masa irá una base de salsa de tomate, preferiblemente casero, que extenderemos uniformemente por toda la superficie.
- Sobre el tomate, repartiremos el queso, en porciones o desmenuzado. Usaremos mozzarella fresca, que se puede combinar con otros tipos de queso: parmesano, gorgonzola, ricota, queso manchego, Arzúa-Ulloa, etc.
- A continuación dispondremos el resto de ingredientes, repartidos por igual, por toda la pizza.
- Una buena elección es incorporar hierbas aromáticas frescas, como la albahaca o el romero. Le darán a nuestra pizza un toque especial.
- Enharinamos la bandeja del horno y colocamos la pizza sobre ella.
- También podéis colocar un papel de horno, de esta manera será más fácil retirar la pizza.
El horneado de la pizza
- Como vamos a tener que cocinar con el horno convencional de casa, tendremos que crear las condiciones más parecidas a un horno de pizzería, y así tener éxito con la pizza. Un horno de ese tipo alcanza sobre 300-350º C y el de casa no suele pasar de 250º C.
- Pondremos a precalentar, a la máxima potencia (pero no grill), con la función calor arriba/abajo, unos 15/20 minutos. Si tenéis una piedra de hornear, introducirla mientras se calienta el horno.
- Colocaremos la bandeja en la parte central del horno, con la pizza sobre ella. Hornearemos unos 8/10 minutos a 250º C.
- En este tiempo deberíamos de tenerla lista, aunque puede variar en función del grosor de la masa o lo que “apure” vuestro horno. Tened en cuenta que muchos “mienten” y no dan la temperatura real que marcamos en el termostato.
- Un truco para comprobar que nuestra pizza está en su punto, es levantar la base con una espátula (o similar).
- Si vemos que el fondo está comenzando a tostarse/dorarse, significa que la pizza ya está lista para retirar del horno.
- Una vez fuera, la dejamos reposar unos minutos. Para no quemarnos al degustarla y para que los ingredientes de la cobertura se asienten con la base de queso y tomate.
- Con todo lo que hemos tratado queda bien claro que hacer una buena pizza casera es posible, aunque tampoco hay que dejarlo todo a la improvisación.
- La recomendación final es que cojáis una cervecita bien fresquita y disfrutéis de vuestra señora pizza.