ABC Las universidades europeas ante la crisis de la Covid-19

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14 Dic 2018
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Cuando la Covid-19 empezó a extenderse con fuerza, los Estados miembros de la Unión Europea anunciaron gradualmente sus medidas de confinamiento y aislamiento, esperando así poder parar el avance del virus. Las universidades fueron de las primeras instituciones en cerrar, por el alto nivel de interacción humana que se da en ellas, pero precisamente esta intensa interacción intelectual que impulsan las universidades resulta esencial para encontrar soluciones a desafíos globales como la pandemia de Covid-19. ¿Cómo está abordando esta crisis el sector de la educación superior? La principal prioridad de las universidades ha sido proteger la salud y la seguridad de sus estudiantes y personal. Para garantizarlas hemos visto cómo las universidades (en cooperación con las autoridades nacionales, los servicios sanitarios, las comunidades locales y las organizaciones de estudiantes) han proporcionado una asistencia concreta, tanto a los estudiantes como al personal. Al mismo tiempo, la docencia se ha adaptado a los nuevos modos de enseñanza a distancia en un tiempo récord. Nuestras universidades europeas han demostrado, por lo general, un grado de solidaridad, resiliencia y creatividad nunca antes vist o. No debemos olvidar que los estudiantes se caracterizan por su gran movilidad. En el momento del brote, muchos de ellos estaban estudiando en el extranjero en el marco del programa Erasmus+ de la Unión Europea y se vieron especialmente afectados por problemas como la imposibilidad de regresar a su país o la incertidumbre sobre la situación de sus periodos de movilidad en curso o futuros. Estamos haciendo frente a estos retos con gran flexibilidad, fomentando, siempre que sea posible, el regreso seguro de los estudiantes a sus países de origen, el reconocimiento de los períodos de aprendizaje en línea y el pago de las becas de Erasmus+ para los intercambios Erasmus+ en curso y previstos, así como de los costes adicionales que les suponga la crisis. Además, como consecuencia de la crisis de la Covid-19, las instituciones de educación superior necesitan encontrar soluciones para la evaluación, la realización de exámenes y las condiciones de entrada para el próximo curso académico. Sobre todo ello mantuvimos un fructífero debate con los ministros de Educación en la videoconferencia que celebramos en abril. Con respecto a la suspensión o aplazamiento de los exámenes de bachillerato en algunos Estados miembros, y a las implicaciones que ello pueda tener en los procedimientos de inscripción, espero que las universidades den muestras de cierta flexibilidad que, si fuera necesario y conveniente, podría llevar a la ampliación del plazo para la inscripción final. Somos, por supuesto, plenamente conscientes de que las respuestas a la crisis actual no pueden consistir solo en medidas temporales. Especialmente en el caso de la enseñanza en línea, hemos visto que a algunos estudiantes no les resulta nada fácil estudiar de manera individual y en condiciones precarias, a veces sin conexión a Internet. Necesitamos, por lo tanto, medidas urgentes para fomentar la inclusión social y la equidad en la educación superior. La importancia de la enseñanza a distancia ha puesto de manifiesto la necesidad de garantizar un acceso equitativo al aprendizaje digital y la utilización de los mejores métodos de aprendizaje en línea, para alcanzar la excelencia académica de manera eficaz. Con este objetivo presentaré en breve un Plan de Acción de Educación Digital actualizado. Quiero también mencionar en este contexto los efectos positivos de fomentar el acceso a la internacionalización desde casa, mediante fórmulas de movilidad compartida y mixta. Corresponde también a las universidades ayudar a la sociedad a hacer frente a los efectos socioeconómicos de esta crisis, pues las universidades son y seguirán siendo esenciales para la actualización de los conocimientos, las capacidades y las actitudes de sus graduados y de los adultos en general ofreciendo, por ejemplo, a los que han perdido su empleo la oportunidad de mejorar sus capacidades o de reciclarse profesionalmente mediante formatos de aprendizaje flexibles y a corto plazo que les permitan obtener microcredenciales. La crisis actual pone también de manifiesto la necesidad imperiosa de una eficaz cooperación transnacional entre las instituciones de educación superior para encontrar soluciones a los grandes problemas de nuestro tiempo. Los investigadores están en primerísima línea en la lucha contra el virus, trabajando sin descanso en la búsqueda de una vacuna. A nivel europeo, no solo financiamos la investigación de alto nivel, hemos creado también plataformas para poner en contacto a los investigadores y acelerar el proceso de cooperación. Esta colaboración es necesaria entre las instituciones de enseñanza superior de la Unión Europea, y también fuera de ella. La pandemia de Covid-19 ha afectado a la mayoría de los países del mundo, por lo que somos conscientes de que la investigación y la ciencia son, más que nunca, cruciales para vencer al virus. Esta victoria solo podrá lograrse mediante la colaboración internacional. La ambiciosa iniciativa «Universidades Europeas» puede también ayudarnos a alcanzar el nivel de creatividad y adaptabilidad que cabe esperar de los centros europeos de enseñanza superior. Las alianzas que han surgido dentro de esta iniciativa se han fraguado desde la base, con agrupaciones constituidas de abajo arriba por instituciones de enseñanza superior de toda la UE que comparten una visión común a largo plazo, lo que permite a sus estudiantes obtener un título combinando estudios en varios países de la UE y utilizando métodos pedagógicos innovadores y de vanguardia. La iniciativa empezó a funcionar en 2019 con una primera selección de 17 agrupaciones de universidades de toda Europa. Tenemos previsto anunciar una nueva selección a finales de este año. Estas Universidades Europeas están anticipándose al futuro, combinando la excelencia internacional y una innovación de alta calidad con la inclusión geográfica y social: precisamente lo que necesita el mundo, no solo para que veamos la recuperación de nuestras sociedades, sino para que podamos también asistir a su renacer. La semana pasada organizamos un seminario web sobre el impacto de la pandemia de Covid-19 en las Universidades Europeas. En el participaron más de 230 representantes (coordinadores o simples miembros) de las diecisiete alianzas de Universidades Europeas, que debatieron los retos a los que se enfrentan estas universidades, expusieron lo que la Comisión ha hecho hasta ahora para hacer frente a la crisis y explicaron la flexibilidad de las normas aplicables a los miembros de Universidades Europeas y las necesidades más acuciantes de las instituciones de educación superior y de sus estudiantes. La Comisión Europea está contribuyendo, con todas las iniciativas adoptadas hasta la fecha, a que los Estados miembros refuercen sus sistemas educativos con el objetivo general de conseguir una sociedad europea más resiliente. Mariya Gabriel es comisaria europea de Innovación, Investigación, Cultura, Educación y Juventud

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