COTIZALIA Más deuda, menor crecimiento y tipos cero: qué viene tras el covid-19

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14 Dic 2018
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El rápido deterioro de los datos de actividad del primer trimestre del año, unido a los recientes anuncios sobre los procesos de desescalada, han hecho revisar a la baja las estimaciones de crecimiento de los expertos. Es el caso de los especialistas de Banca March, tal y como se recoge en su último informe de Estrategia de Mercados y recomendaciones de inversión. En mayo se han comenzado a dar los primeros pasos hacia una normalización, pero este proceso será lento y gradual.
El escenario que prevé la entidad es que la recesión será profunda en el primer semestre del año y que asistiremos a la mayor contracción económica de la historia económica moderna. No obstante, la entidad cree que el carácter temporal del confinamiento y, sobre todo, la ofensiva de estímulos fiscales y monetarios anunciada permitirán que esta recisión tenga una persistencia corta en el tiempo.

Como muestra el siguiente gráfico, tras marcar mínimos en el primer semestre, la actividad se irá recuperando en la segunda mitad del año. A pesar de esta reactivación, en el conjunto de 2020 el PIB mundial registrará un retroceso del 2,9% interanual. Este escenario supone que no se recuperarán los niveles de cierre del año pasado hasta el primer trimestre de 2021 y que, al término del periodo de previsión, el PIB global estaría todavía un -1,8%, por debajo de la senda que se preveía a comienzos de este ejercicio, debido a que la reactivación tendrá ahora una menor pendiente.





La incertidumbre que rodea a los escenarios macroeconómicos continúa siendo inusualmente elevada y estos ejercicios son una aproximación cuantitativa a los posibles efectos económicos que tendrán las medidas de aislamiento. El impacto de la crisis sanitaria en la economía depende principalmente del tiempo que las medidas de contención del virus deban mantenerse activas y esto, a día de hoy, es una realidad cambiante. Si al final las cuarentenas se alargaran más de lo previsto, el impacto económico será superior.

El primer gráfico muestra un escenario alternativo más negativo que consistiría en ampliar la profundidad y también la duración de las medidas de aislamiento hasta pasado el verano en el hemisferio norte y en el que, además, los efectos del deterioro de las condiciones financieras llevarían a una mayor destrucción del tejido empresarial. En este escenario adverso, los efectos negativos serían más estructurales y el PIB mundial se situaría un -6,1%, por debajo de la senda prevista a comienzos de este año.

Por regiones, esta crisis sanitaria tendrá un efecto diferenciado. En concreto, la zona euro será una de las regiones más castigadas, dado que las medidas de confinamiento están afectando economías importantes dentro de la región como son España, Italia y Francia, con una elevada dependencia del turismo (en promedio pesa un 12,5% del PIB), un sector que será de los que más tarde en recuperarse por las restricciones a la movilidad y el temor a los contagios que tendrán los consumidores.




Cambios estructurales acelerados

Todavía es pronto para conocer con exactitud qué tipo de cambios estructurales perdurarán y que efectos serán meramente temporales. Pero desde Banca March se describen, tras esta crisis sanitaria, algunas tendencias con consecuencias ineludibles en los mercados financieros:1.- Deuda, crecimiento y tipos de interés

El necesario estímulo fiscal para impulsar la reactivación económica y apoyar con liquidez al sector privado ante el cierre de las economías tendrá como consecuencia negativa el incremento de los niveles de deuda pública. Asimismo, los Bancos Centrales seguirán interviniendo en los mercados y tratarán de evitar repuntes de los costes de financiación.

Con ello, el escenario macroeconómico de los últimos años, con menor crecimiento potencial que en décadas anteriores y tipos de interés bajos durante un periodo extendido, continuará vigente.

2.- Globalización frente a cadenas de producción

Las dificultades para acceder a suministros que registraron algunas empresas al comienzo de esta crisis sanitaria, cuando China tuvo que cerrar su economía, pesarán en las decisiones futuras de localización de las cadenas de producción y en las relaciones con los proveedores, al tiempo que estimularán el regreso de medidas proteccionistas en algunos sectores estratégicos.

Los agentes económicos, por tanto, serán más conscientes del riesgo que suponen las cadenas de producción integradas a nivel internacional.

3.- Digitalización, formas de trabajo y comunicación

El cambio de comportamiento del consumidor y en las relaciones interpersonales que estamos viendo estos meses suponen un nuevo empuje hacia una mayor digitalización de la economía. El teletrabajo, el consumo 'online' y la educación a distancia estarán ahora aún más presentes en nuestro día a día. Por el contrario, en el corto plazo, negocios y sectores con mayor aglomeración de personas, como el turismo, deberán reinventarse.

Estas tendencias ya se reflejan en los datos de ventas minoristas y también en las plataformas de cursos 'online'. Es evidente que las tiendas físicas se han tenido que adaptar durante la crisis del coronavirus, pero es destacable que, dentro del sector de tecnología en España, en un primer momento fueron las tiendas especializadas en el comercio electrónico (los denominados ‘pure players’) los que incrementaron su cuota de ventas. Sin embargo, a medida que avanzó la crisis sanitaria, las empresas que combinan venta 'online' con la venta en tiendas físicas han igualado ya este porcentaje. El cambio de hábitos en el comercio es ya una realidad, y aunque pasada la cuarentena este porcentaje se reducirá, difícilmente volverá a los niveles anteriores.





Asimismo, también los modelos alternativos de formación han visto un incremento de la demanda: la educación ‘online’ no solo se está utilizando en los centros educativos, sino también por parte de profesionales que quieren ampliar su formación durante este periodo de confinamiento, como muestran los datos de Udemy, plataforma de cursos ‘online’.

4.- Incremento del gasto sanitario

La necesidad de encontrar una cura para el covid-19 y las dificultades de enfrentar una crisis sanitaria de esta magnitud llevará a un refuerzo de los fondos destinados a este sector. Las inversiones vendrán tanto del sector privado, por las mayores expectativas de crecimiento, como por el sector público, dado que la crisis sanitaria ha puesto de relieve la importancia de este sector para la seguridad nacional.

También se vislumbran cambios que, por el momento, podrían considerarse temporales y de segunda línea, pero que deberán ser monitorizados. El impacto negativo que la crisis sanitaria está teniendo en el corto plazo sobre las empresas y las necesidades de liquidez propicia que varios Gobiernos intervengan en el sector privado a través de préstamos o incluso de inyecciones de capital. Vemos ejemplos de esta tendencia en la zona euro en sectores como el energético o las aerolíneas.

Estas intervenciones son positivas para los tenedores de deuda de las compañías (bonistas), ya que reduce el riesgo de quiebras desordenadas en el corto plazo, pero está por ver qué efectos tendrán en el crecimiento de largo plazo de estos negocios y en la remuneración a los accionistas.


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